Errores a evitar la primera vez que te acuestas con alguien.

¿Alguna vez has sentido una atracción irresistible por un desconocidx? ¿Ha entrado  alguien nuevo en tu vida que despierta en ti la atracción? ¿De repente ves con nuevos ojos a un amigx de toda la vida? Si la respuesta es sí, y has sentido el deseo de llevarte a esa persona por primera vez a la cama, tal vez te preguntes por qué.

Tranquilx, probablemente sean las hormonas, que nos nubla el raciocinio y fomenta nuestras fantasías.

Sobre gustos el debate es extenso, pero nuestro subconsciente sabe qué queremos. Nos habla y nos hace sentirnos atraídos por la belleza, sea estandarizada o no. Cuando la llama de la pasión comienza a arder, racionalizar nuestros sentimientos es, cuento menos, una práctica poco efectiva. Por eso debemos estar preparados por si acaso.

Convertir ese deseo en algo mutuo ha sido motivación para los mejores guiones de Hollywood. Pero cuando la vida nos da la oportunidad de escribirlos en primera persona, nadie desea convertirlo en una tragicomedia.

Si la oportunidad se nos presenta, si orquestamos un acuerdo con nuestros deseos y decidimos convertirlos en una noche mágica, debemos obligarnos a no traducirla en un desastre de proporciones bíblicas. O, al menos, para no bebernos con desasosiego el café del domingo mientras nos recreamos en los errores cometidos, y nos hacemos preguntas trascendentales, del tipo “¿pero qué cojones me pasa?”.

En Flamma, ante esta gran duda existencial, hemos decidido reunir a todo el equipo para dar con la solución. O, al menos, con los errores cometido esa primera vez. Al igual que en otras ocasiones, tras largas horas de debate hemos decidido exponer nuestras conclusiones aquí. Ofreceros una serie de acciones a NO realizar, para cuando esas incomprensibles hormonas de las que os hablábamos os trastoquen la vida.

Pareja sexo

Pensar demasiado, o no pensar.

¿Estás seguro/a de que esa persona que te llama tanto la atención es adecuada? Ofrecerte a un completo desconocido puede parecerte emocionante pero hay que tener cierto cuidado a la hora de elegir. Hacer uso del sentido común es importante. Valorar los gestos, la forma de comportarse, en resumen, debe transmitirte la confianza adecuada a tus propósitos.

Dicho esto, si esa persona cumple las expectativas y la consideras capaz de aportarte lo que estás buscando, no te recrees en tus dudas. Sacarle pegas a todo no es bueno. quizás no sea la persona de tu vida, a lo mejor ni siquiera cumple como te esperabas, pero hay que arriesgarse hasta cierto punto para poder descubrirlo.

Rompe con tus roles habituales durante el sexo.

Por nuestra forma de ser, muchas veces asumimos que, o somos de los que tomamos la iniciativa, o bien somos de los que nos dejamos llevar. Sin embargo, seamos más o menos lanzados, en la mayoría de casos el gusto está en el equilibrio. Acaparar todo el trabajo de la conquista o, por el contrario, dejar que todo lo hagan por ti, puede evitar que la otra persona se exprese con naturalidad y disfrute plenamente. Tantea la situación y no seas un conformista, cambia de rol, de más activo a pasivo y al revés, hasta encontrar la fórmula perfecta.

Creer que solo se trata de sexo.

Las emociones juegan un papel importante. Tal vez os hayáis encontrado en un bar y  puede que no os conozcáis mucho, pero si te ha elegido a ti y no a otrx es porque existe un vínculo mayor que con el resto. Asumir que a esa persona solo le interesa tener un orgasmo e irse a su casa, puede ser un error, y probablemente sea un sobrado motivo para que al final no lleguéis a nada.

No asumas nada, puedes sorprenderte.

No comunicarte.

Esa persona con la que vas a acostarte es nueva en tu vida. ¿La conoces lo suficiente para saber qué le gusta? Si notas que algo falla, si tienes alguna fantasía que te encantaría recrear y no sabes lo que tu pareja podría pensar, o si algo no te gusta y quieres que se haga de otra forma, lo mejor es hablarlo. Establecer pautas es bueno. Es muy fácil cometer errores la primera vez que te acuestas con alguien, por eso es mejor expresar vuestras dudas.

Ir demasiado rápido: Precipitarse.

En esa primera vez es importante la delicadeza. No es aconsejable irrumpir como un elefante en una cacharrería. Tener decisión está muy bien, pero no debemos ser demasiado bruscos. Ser moderados e intensificar la pasión poco a poco, suele dar mejor resultado, antes y durante la relación sexual.

No prepararse.

Suponiendo que hayáis llegado al final de los consejos, os recordamos algo básico: Estad preparados. No os deseamos a ninguno que lleguéis al tan esperado momento y os deis cuenta que no lleváis preservativos, que no os habéis cortado las uñas o que ni siquiera tenéis un lugar donde hacerlo.

¿De verdad queréis dejar pasar una buena oportunidad o pasar vergüenza por no tener preparadas cosas tan obvias?

Olvídate de dramas, las películas son eso…películas

Si durante esa primera noche, recreas la última comedia romántica, te lo aseguro, tu acompañante va a salir corriendo. Aunque te encanten los dramas, olvídate. Compórtate con naturalidad y sin tensiones. Tomate tu tiempo en ver cómo reacciona a pequeñas manías, y ve poco a poco. A veces dejar algo de misterio puede enganchar más tu acompañante. Deja tiempo para que descubra todo tu ser, dosifícate.