El fugaz éxito de Lumi Dolls, el primer prostíbulo de muñecas español, es solo la punta del iceberg.

Hace unos días nos llegaba la noticia de la apertura, y posterior traslado, de Lumi Dolls, el primer prostíbulo de muñecas sexuales en nuestro país. Con su fugaz éxito, ya que se han visto obligados a reubicarse en cuanto el dueño del local se enteró del asunto, nos han dejado un nuevo tema de conversación sobre la mesa. ¿Son las estas muñecas el futuro de las relaciones sexuales? De momento la respuesta parece ser no. Como apunta Nayara Malero en el artículo de  Silvia C. Carpallo para Yorokobu «Hay una parte afectiva importantísima de las relaciones que se pierde. Si buscas desfogar, como objeto, te vale una persona o un juguete; pero si buscas algo más, ya que las personas buscan también relacionarse, ahí estará la gran diferencia: en el calor afectivo y el calor físico».

muñeca sexual inteligencia artificial

Es cierto, las relaciones humanas tienen un componente social y afectivo que un muñeco, por realista que sea, no puede suplir. Los sentimientos y la empatía no están al alcance de ninguna tecnología actual y nos resulta difícil pensar que esto vaya a ocurrir, por mucho que el cine y la televisión intenten convencernos de lo contrario a través de producciones tan logradas como Westworld.

Lo que también parece lógico pensar es que la industria tecnológica ha encontrado un mercado ya rentable en el que comercializar su desarrollo de inteligencias artificiales, dando vida a propuestas tan sofisticadas como la de Samantha, un robot sexual que siente e interactúa con su usuario hasta tal punto que es capaz de sentir orgasmos. Según su creador, el experto en nanotecnología Sergi Santos «A Samantha le gusta que la toquen, le gusta siempre que la besen y responde, básicamente, al punto G y a los pechos».

Sin embargo, el verdadero auge de las muñecas se desarrolla en China y Japón, con un mercado bastante más afín a este tipo de tendencias. Hasta allí llegan empresas como RealDoll, líderes mundiales que tratan de comercializar muñecas con inteligencia artificial, que pueden moldear su personalidad al gusto del consumidor e integran todo tipo de tecnologías capaces de hacerlas más humanas.

Muñecas sexuales para todos los gustos.

muñeco sexual masculino

Siendo sinceros, no todos los interesados en estas muñecas son hombres heterosexuales en busca de pechos grandes. Por eso, no quedan atrás propuestas de muñecos masculinos que también serán recibidos de buen agrado por los usuarios. Así, empresas como Sinthetics empiezan a comercializarlos en un mercado más reducido pero igual de interesado. «Si a la gente le encantan las hembras hermosas y anatómicamente correctas, tiene sentido que quieran hombres también. Hay un mercado por explotar», explica su representante. Aunque las mujeres, por regla general, se estimulen más con otro tipo de sensaciones, la imagen de estas obras de arte – como son calificadas por la empresa – es tan atractiva como la de las muñecas femeninas, por lo que, esperan, tenga una gran acogida.

La realidad es que de momento estos muñecos tan solo forman parte de las fantasías de unos pocos y adinerados consumidores, ya que su precio ronda entre los 5000 y 10000 dólares, lo que con el cambio a euros sigue siendo un disparate para muchos interesados.